El caballero andante continua con su leyenda

junio 13, 2009

Estatua en bronce del Caballero de ParísCuenta la leyenda que era un hombre gentil y paseaba por las calles de La Habana. Conversador, educado y espontáneo, todos los que compartieron con él recuerdan sus charlas sobre la vida, la religión, la política y los eventos del día. Nunca pidió dinero, ni fue mal educado, pero sí aceptaba obsequios de conocidos y les retribuía con una tarjeta decorada por él, a su manera muy peculiar.

Salía al paso de caminantes por el Paseo del Prado, la Avenida del Puerto, la Plaza de Armas, 23 y 12, y el Parque Central. Aunque a primera vista atemorizaba, por su apariencia singular, al conocerle, todos charlaban con él.

El Caballero de París era bien conocido en La Habana de los años ’50. De mediana estatura, cabello desaliñado y canoso, lucía su larga barba que contrastaba sus uñas largas y retorcidas de años sin cortar. Siempre vestido de negro, resaltaba por llevar una carpeta de papeles y un puñado de lápices que le dotaban de cierto aire intelectual.

Su verdadero nombre: José María López Lledín. Nació un 30 de diciembre de 1899 en la provincia de Lugo, en España. De acuerdo con la documentación del Archivo Nacional, llegó a la Habana el 10 de diciembre de 1913 con 12 años de edad.

En cuanto a su apodo, existen miles de versiones sobre su origen. Algunos dicen que proviene de una novela francesa; otros, que obtuvo popularmente el calificativo de la acera del Paseo del Prado que en su mente equivalía a la acera del Louvre; en tanto muchos afirman que el solía nombrarse a si mismo “Rey” y “Caballero”. La verdad es que se convirtió en una leyenda viva de las calles de La Habana y quienes le conocieron siempre tienen algo que contar sobre El Caballero de París.

Murió un 11 de Julio de 1985 con 86 años de edad. Sus restos fueron exhumados por el historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal, y transferidos al convento de San Francisco de Asís.

Leyendas imperecederas fueron creadas en torno a este “Caballero”; y muchas de ellas han servido de inspiración a escritores, cineastas y artistas. Ciertamente, como toda leyenda nunca muere, y la magia creadora del escultor José Villa Soberón perpetuó su figura en bronce para que continúe deambulando por las calles de la Habana. Por iniciativa de Eusebio Leal, la estatua fue colocada a la entrada de la Basílica Menor de San Francisco de Asís, y muy cerca de ella, en el interior de la capilla, descansan sus restos mortales.


El Mirador del Oriente cubano

marzo 13, 2009

La Gran Piedra, se localiza dentro del Gran Parque Nacional Sierra Maestra, con una extensión de 3357 hectáreas, al noreste de la ciudad de Santiago de Cuba. La roca, ubicada a 1225 metros sobre el nivel del mar, tiene un peso aproximado de 70 000 toneladas y se encuentra registrada en el Libro de Récord Guinness por poseer el tercer lugar en magnitud a escala mundial.

El enorme bloque, de origen volcánico, cuenta con 51 metros de longitud, 26 de alto, 30 de ancho y constituye una de las formaciones montañosas de características más atractivas desde el punto de vista geológicas y geomorfológicas.

Además, constituye el punto culminante del sistema montañoso de la región, y se integra a los atractivos que conforman el Gran Parque Nacional Sierra Maestra.

La mole es famosa no solo en Cuba, sino también en la región del caribe insular, pues es precisamente el de mayor tamaño de la zona.

Las leyendas de su origen, abarcan las versiones que le atribuyen su formación al impacto de un meteorito que cayó hace millones de años; aunque la más verídica es aquella que considera su nacimiento debido a la explosión de un volcán submarino.


Mujercitas

marzo 9, 2009

“Mujercitas” es el título de una película que a su vez trata sobre un libro bien reconocido (en inglés, Little Women) y es una novela de Louisa May Alcott publicada Leer el resto de esta entrada »


Tres vueltas a la ceiba

noviembre 14, 2008
Ceiba de la Ciudad de La Habana

Ceiba de la Ciudad de La Habana

Faltan pocas horas para que cientos de pesonas acudan a un encuentro con la historia y las leyendas de la Villa de San Cristóbal de la Habana. Las tres vueltas a la ceiba y unido a esto, pedir tres deseos al tan venerado y añejo árbol.  Cada 15 de noviembre los capitalinos y los visitantes de la ciudad se reúnen alrededor de este mito urbano ubicado frente al Templete para esperar el día de la Fundación de la ciudad.

La Villa de San Cristóbal de La Habana, fue fundada en nombre de los Reyes de España. El 16 de noviembre de 1519 se celebra la primera misa y el primer cabildo, momento histórico que se reconoce como el acto fundacional de nuestra ciudad. Una frondosa Ceiba fue testigo de este acontecimiento y bajo su sombra se celebró la religiosa ceremonia. Ubicaba en la Plaza de Armas, en este sitio, fue edificado en 1823, El Templete que representa un templo griego en pequeñas dimensiones.

 

Según plantea José Martín Félix de Arrate en su obra Llave del Nuevo Mundo, que data de 1761, dio principio Diego Velázquez, a la fundación y establecimiento de La Habana en 1514, llamándola Villa de San Cristóbal. En principio celebraban su aniversario el 25 de julio, fecha que posteriormente trasladaron para el 16 de noviembre, para que coincidiera la festividad de San Cristóbal con la de Santiago, que era una celebración nacional de España. El aniversario de la ciudad comienza a celebrarse desde 1519, pues no fue hasta esa fecha que se efectuara oficialmente su fundación, con la primera misa y el primer cabildo, a la sobra de la frondosa Ceiba que allí existía.

 

La denominación de la Villa devino de la fusión del nombre del santo escogido para bautizarla y del nombre por el cual se le conoció en sus primeros asentamientos. En opinión de la mayoría de los historiadores, el nombre de Habana se le otorga por un cacique llamado Habaguanex que gobernaba de Matanzas hasta el Mariel que se opuso a la expansión de los españoles en sus tierras pero que en una oportunidad protegió a dos sobrevivientes de un grupo de españoles que habían naufragado.

 

Por su posición geográfica, la villa de Puerto Carena (como también se le llamaba) se desarrolló rápidamente. La bahía situada a la entrada del golfo de México, constituyó una vía expedita para la navegación, lo cual resultaba favorable para el cruce oceánico de las grandes flotas que llevaban a bordo las riquezas del nuevo mundo hacia el imperio Español, por lo que la villa se convirtió en punto de partida de estos convoyes. Esto trajo como consecuencia un acelerado desarrollo con respecto al resto de las demás villas y esta cualidad determinó que el 14 de febrero de 1553 se declarara capital de la isla cuando la Audiencia de Santo Domingo ordenó que el gobernador viviera en la Villa de San Cristóbal de La Habana aunque no fue hasta 1602 que se reconociera como tal. Años más tarde, el 20 de diciembre de 1592 se le otorga el título de Ciudad.

 

 

 

 

 


Casa Museo Hurón Azul

abril 21, 2007

 

A fines de 1938 Carlos Enríquez comienza a construir su vivienda en una pequeña finca que recibe como herencia paterna. Con materiales de rastro levanta una casa de madera inspirado en una estación de trenes de Pennsylvania, Estados Unidos, a la cual le incorporó detalles de la arquitectura colonial cubana como el vitral, las rejas y las tejas. Comienza a habitarla a partir de 1939. Allí crea gran parte de su obra pictórica y literaria.

LAS TERTULIAS.
En el “Hurón Azul” se reunía toda la intelectualidad de la época y se producían intercambios sobre temas del arte y la cultura mundial. Carlos Enríquez recibía a sus amigos con comida criolla y ron. Acudían escritores, artistas, que en estilos muy abiertos apuntaban sus criterios. Era también de atracción especial, la biblioteca que poseía el pintor, no sólo por lo extensa sino por lo especializada: podía encontrarse en ella la literatura más moderna, literatura europea, muchos materiales sobre el surrealismo y sus precursores, y de otras corrientes artísticas. Así, “Hurón Azul” fue visitado por intelectuales como: Félix Pita Rodríguez, Alejo Carpentier,Nicolás Guillén, René Portocarrero, Agustín Guerra y Fidelio Ponce.


Eduardo Abela

julio 11, 2006

Al pensar en la historia de la caricatura cubana nos viene a la mente inmediatamente el nombre de Eduardo Abela.
Este hombre de gran sentido del humor inició su vida laboral como tabaquero. Desde los veinte años de edad manifestó una fuerte vocación pictórica. Durante años trabajó en el periodismo gráfico como caricaturista. Comenzó a publicar dibujos humorísticos en los periódicos habaneros. En 1925 revitalizó el célebre personaje popular El Bobo, que existía desde el período colonial, y que se convierte en instrumento de lucha contra la dictadura de Gerardo Machado. Se integra a la labor de pintores que, en torno a la Revista Avance, introducen lenguajes artísticos más actualizados. Es por esta época que exhibe en la muestra de Arte Nuevo; viaja a Europa y reside dos años en París, donde conoce a grandes pintores y con los cuales sostiene estrechos vínculos profesionales. Durante la década del 20 cultivó una pintura basada en temas cubanos, con títulos como La comparsa y Camino de Regla.


Día de la Prensa cubana

julio 11, 2006

Cada 14 de marzo se celebra en Cuba, el Día de la Prensa como homenaje a la fecha en que saliera en 1892 el primer número del periódico “Patria”, creado por José Martí para servir como vocero de la emigración cubana y como vía eficaz para intensificar la campaña de propaganda revolucionaria a favor de la lucha por la independencia de Cuba y Puerto Rico. En su primer número apareció un artículo de nuestro Héroe Nacional titulado “Nuestras ideas” en el que detalló los objetivos de la publicación: “Para juntar y amar, y para vivir en la pasión de la verdad, nace este periódico”.

En él se refiere a la necesidad de hacer la guerra: “Es criminal quién promueve en un país la guerra que se le puede evitar; y quién deja de promover la guerra inevitable.” Y seguidamente expresó: “El que no ayuda hoy a preparar la guerra, ayuda ya a disolver el país”.

También dijo que la guerra no se haría contra el español sencillo que habitaba en la tierra cubana, sino “contra la dependencia de una nación incapaz de gobernar un pueblo que sólo puede ser feliz sin ella”. Y añadió que “la guerra tiene de aliados naturales a todos los españoles que quieran ser felices”.

Y más adelante aseguró: “La guerra no es contra el español, sino contra la codicia e incapacidad de España”. Igualmente enfatizó: “La guerra no ha de ser para el exterminio de los hombres buenos, sino para el triunfo necesario sobre los que se oponen a su dicha”.

En otros trabajos que salieron tanto en este primer número de Patria como en sucesivas ediciones, Martí trató acerca del papel del Partido Revolucionario Cubano, de los preparativos de la lucha independentista y sobre la propia significación y características de la publicación. Así, dijo que Patria no era exactamente el órgano del Partido Revolucionario Cubano, porque entre otras razones, cuando comenzó a circular esta publicación todavía no se había constituido oficialmente la organización partidista. “El Partido, una vez creado, hallará medio de que cundan las ideas beneficiosas al país. Órgano suyo será naturalmente todo patriota puro; no es puesto, no, lo que Patria necesita; sino el triunfo de la virtud de los corazones cubanos”.